✈️ Entre dos mundos
desarrollo personal
Hace ya 10 años dejé Argentina, una década! Una decisión que me llevó a explorar nuevos horizontes, pero también me enseñó que migrar es mucho más que mover el cuerpo de un lugar a otro: es aprender a vivir con el alma dividida.
Migrar significa despedirme mil veces, pero nunca realmente soltar.
Significa cargar con la culpa de no haber estado allí cuando el tiempo robó pequeños detalles irrepetibles.
Migrar es reencontrarme con mi papá y notar las arrugas nuevas en su rostro, esas que no vi formarse.
Es preguntarme si dije suficiente “te quiero” o si disfruté como debía cada instante durante ese tiempo prestado.
A veces me pregunto si hice lo correcto o si debería mandar todo a la mieda y volver. Pero he aprendido que migrar también significa construir algo nuevo, sin renunciar al amor por lo que dejé atrás.
Diez años después, sigo migrando. No de país, sino de aprendizajes, de emociones y, sobre todo, de versiones de mí misma que van buscando el equilibrio entre dos mundos 🩵